Cabezón de Pisuerga en la Guerra de la Independencia, un poco de historia

Entrada publicada el: 30 septiembre, 2014

Banderas

Este mes de octubre de 2014, se cumplen doscientos años del fin de la Guerra de la Independencia. Con la expulsión de los franceses y el retorno de Fernando VII se da por terminada la contienda. Prácticamente todo el territorio español sufrió los efectos de la guerra y Cabezón de Pisuerga no lo fue menos, siendo escenario de dos combates, en 1808 y 1812.

Primera Batalla en Castilla. La Batalla de Cabezón 12 de junio de 1808

Al comenzar el mes de junio de 1808 Valladolid se encuentra en estado de sublevación contra las tropas francesas. El mariscal francés Bessieres teme que la revuelta corte las comunicaciones con Madrid y manda a la División de Merle poner en orden Valladolid. El 11 por la noche se une en Dueñas con las tropas del general Lasalle que han sembrado el terror en Torquemada y ocupado Palencia. Al conocerse en Valladolid la aproximación del enemigo, los paisanos más entusiastas se encaminan al puente de Cabezón donde piensan detener a los franceses. Principalmente la fuerza la componen los estudiantes de la Universidad, que improvisadamente forman un batallón al que dan el nombre de “Literatos”, también les acompaña otro batallón formado por los comerciantes de Valladolid. Al Capitán General, don Gregorio García de la Cuesta, no le queda más remedio que seguir el movimiento con sus tropas. Cuando llegan a Cabezón se le unen los vecinos de la villa y de los pueblos cercanos, todos están deseosos de enfrentarse a los franceses. Cuesta despliega sus tropas en la orilla derecha del Pisuerga, dejando a su espalda el puente de Cabezón, su única vía de retirada. Los españoles forman un amplio arco de círculo, a caballo sobre la carretera de Palencia. A derecha e izquierda, destacamentos sueltos de paisanos vigilan los vados. La artillería se halla dispuesta más bien para ametrallar a las fuerzas propias que para detener a las contrarias.

Batalla 1808

 Lienzo Batalla de Cabezón 12 de junio de 1808

 A las diez de la mañana del 12 de junio las fuerzas francesas se enfrentan con el grueso del ejército de Cuesta, y el general francés, al apreciar lo absurdo del dispositivo español, se decide a precipitar los acontecimientos. A tal fin establece sus piezas de artillería y cañonea el centro español, lanzando después a la carga su caballería, seguida de cerca por la infantería. Los estudiantes, junto a los paisanos de los pueblos de Valladolid que se les han unido y los vecinos de Cabezón, luchan bravamente. Resisten las primeras acometidas francesas, pero en menos de una hora todo ha terminado: las granadas francesas, al estallar en medio de la caballería española, cuyos jinetes y monturas no están acostumbrados a soportar el fuego de artillería, se desbanda por completo y se retiran a galope tendido por el puente, con Cuesta a la cabeza, en dirección a Valladolid. La infantería, menos afortunada, no puede retirarse por el mismo sitio al hallarse interceptado el puente por los fugitivos y los perseguidores y muchos son acuchillados por los franceses o tienen que arrojarse al río, donde una gran parte de ellos perecen ahogados. Ese mismo día a las cuatro de la tarde, entran los franceses en Valladolid.

Una vez derrotadas las tropas españolas, los franceses entran en la villa de Cabezón robando todo lo que encuentran a su paso. Después los vecinos tendrán que acercarse a la ciudad de Valladolid para recomprar, por doscientos reales, el incensario y la concha de plata de bautizar, al relojero Josep, que a su vez se los había comprado a los franceses que lo sustrajeron de la iglesia; y ciento cuarenta y cuatro reales que abonaron a los alemanes, por la paz y otros objetos de la iglesia. El copón nunca aparecerá, teniendo que hacerse uno nuevo.

 Batalla de 1812 y voladura del tercer arco del puente

El siguiente hecho de importancia sucede entre los días 24 y 29 de octubre de 1812, cuando  más de 100.000 soldados y 5000 caballos (50.000 del ejército aliado y el resto del ejército francés) llegan a Cabezón. Al mando del ejército aliado se en encuentra el  general inglés Lord Wellington, quien durante tres días pernoctará en la mejor vivienda del municipio, más su estancia no fue placentera ya que tuvo que dirigir a su ejército durante el combate en el puente sobre el Pisuerga, defendiendo la construcción ante el ejército francés, superior en hombres.

En el mes de octubre de 1812 Wellington se encuentra asediando el castillo de Burgos, pero el mal tiempo y la gran defensa francesa le retrasa en su objetivo. El día 21 de octubre Wellington tiene que dar la orden de retirada ante la aproximación de tropas francesas  que vienen en ayuda de los defensores del castillo. Tras salir airosos en Villamuriel de un ataque sorpresa por parte francesa, y volar el puente de Dueñas, Wellington decide pasar a la orilla izquierda del Pisuerga, en Cabezón, e intentar parar la persecución.

voladuraPuente

Preparativos para la voladura del Puente octubre de 1812

La vanguardia aliada llega a Cabezón de Pisuerga el día 24 de octubre y el 26 el grueso del ejército con Wellington a la cabeza. Los soldados se sitúan en la altura sobre el puente, disponiéndose los ingenieros a perforarlo para proceder a su voladura. Una nube de polvo cubre el lugar. Los carruajes, heridos y civiles continúan hacia la ciudad de Valladolid.

Las bodegas situadas en la ladera encima del río son aprovechadas para colocar la artillería, y el paso del puente es obstaculizado con carros, requisados a los vecinos de la población. Los cabezonenses abandonan sus casas camino de Valladolid, más otros se ofrecen para colaborar en la defensa proporcionando alojamiento y suministros a los soldados.

Al atardecer del 26 llegan los franceses a Cabezón, posicionándose en la llanura frente al puente, hoy el barrio nuevo y la urbanización Santa María. El general al mando francés, establece su cuartel general en el Monasterio de Palazuelos, y pospone el ataque hasta el amanecer del siguiente día. Un teniente británico permanece durante toda la noche en el puente, preparado para activar las cargas que tienen que volar el tercer arco en caso de que las tropas francesas intenten cruzarlo, Wellington se acercará durante la madrugada hasta el centro del puente para comprobar la posición del enemigo.

Las primeras luces del día 27 revelan una densa niebla que imposibilita ver la orilla opuesta del río. El ataque francés tiene que demorarse hasta las nueve de la mañana, momento en que se ordena a la infantería ligera francesa atacar el puente, bajo cobertura de once piezas de artillería dirigidas por dos brigadas de este cuerpo. Las baterías instaladas por el ejército bajo el mando de Lord Wellington en la ladera y en la base del puente (divididas en dos grupos, uno para neutralizar el fuego enemigo y el otro para barrer el puente con metralla), junto al eficaz fuego de los fusileros, y la colaboración de los pocos vecinos que se han quedado en Cabezón, impiden a los franceses cruzar el río después de un arduo ataque, teniendo que retroceder.

Según palabra textuales de Wellington:

“Desde que le escribí en el día 26, he tenido oportunidad de ver entero el ejército enemigo, al estar posicionado en la orilla opuesta del Pisuerga ayer. Están ciertamente muy reforzados. El ejército de Portugal ha recibido un refuerzo de 10.000 hombres (incluida la caballería) de Francia; y tengo razón de creer que ahora hay dos divisiones de infantería con este ejército, pertenecientes al ejército del norte.

Los franceses descienden por el Pisuerga con la intención de cruzar por el Puente Mayor de Valladolid, y los situados en Simancas y Tordesillas.

Wellington ya no tiene motivos para continuar en Cabezón y a las cinco de la mañana del día 29 de octubre parte con sus tropas hacia Valladolid ordenando antes volar el tercer arco del puente. Los habitantes de la villa ven con pesar descender los restos de la construcción río abajo, sólo hace unos 20 años que se había restaurado.

Cabezón de Pisuerga irá recuperando la normalidad poco a poco, los daños sufridos en las casas a consecuencia de la artillería francesa serán arreglados, los vecinos retornarán a sus casas y se reparará el arco volado en el puente con un entramado de madera. Pero pasarían 40 años hasta que el puente quedara definitivamente arreglado, tal y como lo vemos hoy en día.

Espero que esta breve referencia histórica relatada por Miguel Ángel García García en su libro “1812 Wellington en Valladolid”, sea de vuestro interés y despierte la curiosidad por la historia de nuestro pueblo, y os anime a participar en los actos organizados para  conmemorar estos acontecimientos.

Vuestro Alcalde

Víctor Manuel Coloma Pesquera.

 

Actividades programadas para conmemorar el Bicentenario «Final de la Guerra de la Independencia» del 1 al 31 de octubre de 2014

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