El Ayuntamiento se ilumina por el Día Internacional de la Mujer

DECLARACIÓN INSTITUCIONAL DE LA
JUNTA DE GOBIERNO DE LA FEMP
8 DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER 2026
Con motivo de la conmemoración el 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer,
declarado por Naciones Unidas en 1977, la Federación Española de Municipios y
Provincias renueva su firme compromiso con la igualdad real y efectiva entre mujeres
y hombres.
Han pasado 45 años desde la constitución de esta federación, un período en el que
la FEMP ha ido dando forma y consolidando su compromiso con la igualdad, instando
a los gobiernos locales a incorporarla de manera progresiva en sus políticas públicas.
Las resoluciones aprobadas en sus plenos en estos años han buscado contribuir a
que el principio de igualdad se integre en la planificación municipal, impulsando su
consideración transversal en todas las áreas de actuación, promoviendo la
participación de las mujeres en la toma de decisiones públicas y favoreciendo que el
lenguaje y las imágenes reflejen una sociedad más respetuosa, inclusiva y equitativa.
En este recorrido resulta imprescindible destacar el trabajo orientado a reforzar la
implicación de los ayuntamientos, diputaciones, cabildos y consells en la prevención
y la atención frente a la violencia contra las mujeres, así como el impulso de
iniciativas destinadas a apoyar a las mujeres en situación de especial vulnerabilidad
como las mujeres del medio rural, mujeres con discapacidad o mujeres mayores.
Todo ello reafirmando siempre la voluntad común de avanzar hacia municipios más
justos y libres de discriminación.
Es necesario reforzar las políticas con enfoque interseccional que atiendan las
múltiples discriminaciones que pueden concurrir en las mujeres por razón de origen,
edad, discapacidad, situación socioeconómica, orientación sexual o residencia en el
medio rural, garantizando que ninguna mujer quede atrás en el ejercicio de sus
derechos.
En estas décadas se ha avanzado de manera significativa, pero aún persisten
brechas relevantes, especialmente en el ámbito laboral. Las mujeres siguen
afrontando importantes diferencias salariales en comparación con los hombres.
Según la Encuesta de Estructura Salarial de 2022, en la década 2012-2022 la brecha
salarial se ha reducido en 6,83 puntos, sin duda, una desigualdad que sigue siendo
inasumible, pero que pone de manifiesto la importancia de las políticas públicas,
como la elevación del Salario Mínimo Interprofesional o la subida de las pensiones,
para seguir avanzando en su reducción.
Se trata de un desequilibrio influido, entre otros factores, por las dificultades de
conciliación, el peso de los cuidados -que continúa recayendo en mayor medida
sobre las mujeres siendo un trabajo no remunerado que limita su acceso a empleos de
calidad y a posiciones de responsabilidad–, y por la distribución desigual de hombres
y mujeres por sectores de actividad.

Las desigualdades que persisten no responden únicamente a circunstancias
individuales, sino que obedecen a estructuras sociales, económicas y culturales que
reproducen roles y estereotipos de género. Resulta necesario, por tanto, reforzar las
políticas públicas que incidan en la redistribución de oportunidades, recursos y
tiempos, para avanzar hacia un modelo social que reconozca el valor económico y
social de los cuidados y garantice su corresponsabilidad efectiva.

Asimismo, la feminización de la pobreza sigue siendo una realidad: en torno a 6,6
millones de mujeres en España se encuentran en riesgo de pobreza o de exclusión
social. Pese a que, según el Observatorio de la Pobreza, Desigualdad y Exclusión
social, la tasa de pobreza había descendido dos puntos en el año 2024 respecto a
2018, y a que en la última década tanto mujeres como hombres han reducido su tasa
de riesgo de pobreza o exclusión social, mientras que la tasa femenina ha caído en
3,8 puntos entre 2014 y 2024, la masculina lo ha hecho en cinco puntos.
Estos datos ponen de manifiesto que necesitamos seguir impulsando políticas de
cuidados, de conciliación, de lucha contra la pobreza infantil o de empleo digno para
que impacten directa y positivamente en las condiciones de vida de las mujeres.
Este año, en el Día Internacional de la Mujer, Naciones Unidas invita a unirse al lema
“Derechos. Justicia. Acción. Para todas las mujeres y niñas”, y llama a reforzar en
todo el mundo la eliminación de las barreras estructurales que dificultan la igualdad
ante la justicia como leyes discriminatorias, protecciones jurídicas deficientes o
determinadas prácticas y normas sociales que aún persisten.
Cuando se actúa en condiciones de igualdad, los derechos se protegen y se
defienden; la educación en igualdad se consolida; las mujeres eligen libremente
participar y liderar en la sociedad, también en los ámbitos políticos y económicos; y
el refuerzo de la protección y la prevención contribuye de manera decisiva a combatir
la violencia contra las mujeres.
Contamos, además, con experiencias de políticas locales que se configuran desde
este enfoque y confirman que, cuando se invierte en programas sociales y de
igualdad bien diseñados y evaluados mejora la situación de las mujeres y facilita su
acceso a oportunidades de desarrollo personal y profesional. Son muchos los
ayuntamientos que fueron abanderados con la puesta en marcha de áreas de
igualdad y de lucha contra la violencia machista, observatorios de igualdad, políticas
públicas avanzadas, consejos municipales de la mujer, dando espacio de
participación al movimiento feminista y contribuyendo de forma decidida a los
avances en igualdad de género.
Sin embargo, hoy enfrentamos nuevos retos. La desinformación que minimiza
evidencias como las diferencias de ingresos entre mujeres y hombres, la negación
misma de la violencia machista y las desigualdades que aún persisten, suponen no
solo un grave peligro para seguir avanzando hacia la igualdad plena, sino un intento
de revertir los avances conseguidos.
Pese a que el Índice de Igualdad de Género de 2024 del Instituto Europeo de la
Igualdad de Género (EIGE) ha confirmado que España se mantiene como el cuarto
país más avanzado en igualdad de género dentro de la Unión Europea, sólo por detrás
de Suecia, Dinamarca y Países Bajos, hemos de mostrar también nuestra
preocupación por los casos de acoso sexual en la esfera pública, que nos obligan a
hacer un esfuerzo en la aprobación de protocolos que garanticen espacios seguros
para las mujeres.
Por todo ello, en este día 8 de marzo de 2026, la FEMP acuerda:
• Reafirmar su compromiso con la igualdad entre mujeres y hombres basada
en la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades, pilares de una sociedad
libre y democrática, y la lucha contra los movimientos antigénero, que ponen en
riesgo los avances en materia de igualdad.
• Reiterar la condena de cualquier forma de violencia contra las mujeres, (física,
psicológica, sexual, digital, vicaria, etc.) y de las situaciones de explotación
vinculadas a la prostitución y a la trata de seres humanos, así como el apoyo a las
víctimas, impulsando acciones de prevención, sensibilización, atención y
coordinación desde el ámbito local.
• Promover, en colaboración con los agentes sociales y en el marco de las
competencias locales, iniciativas que favorezcan el empleo digno, la reducción de la
temporalidad y la parcialidad involuntaria, y la eliminación de la brecha salarial,
especialmente en aquellos sectores altamente feminizados.
• Invitar a integrar, de manera transversal e interseccional el principio de
igualdad y no discriminación en las políticas públicas locales, reforzando la eficacia,
la transparencia y la responsabilidad de las actuaciones públicas.
• Reivindicar la necesidad de dotar a las entidades locales de financiación
suficiente, estable y finalista para el desarrollo de políticas de igualdad, prevención
de la violencia y atención integral a las víctimas, asegurando que dichas actuaciones
no queden supeditadas a coyunturas económicas ni a desigualdades territoriales.
• Comprometerse a impulsar y recomendar a los ayuntamientos la aprobación
de protocolos frente al acoso sexual, así como el fomento de espacios seguros para
las mujeres.
• Denunciar el negacionismo de la desigualdad y de la violencia machista, que
daña de forma sustancial la percepción de la lucha de las mujeres por alcanzar la
igualdad plena, y reafirmar el rechazo frontal a la violencia estructural que padecen
las mujeres.
La igualdad efectiva entre mujeres y hombres exige no solo la eliminación de la
discriminación formal, sino también la garantía de condiciones materiales que
permitan el ejercicio real de los derechos. Ello requiere políticas públicas activas,
orientadas a reducir desigualdades y a fortalecer la cohesión social en nuestros
municipios y provincias.

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